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EL PODER MASÓNICO

Para hablar del poder, el Maestro me propuso que lo hiciéramos en una de las fincas de mi esposa. Estuvimos en la finca central donde varios edificios rodean un extenso patio y en el que hay varias esculturas creadas por mí. Me dijo que en su anterior visita ya había observado que en el centro había un pentagrama de grandes dimensiones, una pirámide de tres caras rodeada de una cadena y varias acacias simbolizando la inmortalidad. Me dijo que el conjunto era un escenario ideal para hablar de las claves del poder masónico. Un poder, me dijo, relacionado con la verdad, la numerología, el pentagrama, la vibración, la virtud y el silencio, pero que jamás se debía confundir con los llamados contubernios que se han achacado a la masonería para conseguir fines ilegítimos. Paseando por aquel patio iniciamos la conversación. (Extracto del libro.)
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UN ACTO MÁGICO

Este acto ritualístico creado en el plano físico y mental se proyecta en el plano astral creando una atmósfera espiritual dentro de la Logia que influye a nivel personal y también, como no podía ser de otra manera, en la egrégora de los miembros del Taller. El iniciado masón cuando está en el templo realiza un acto mágico que transciende mas allá de lo que ve, no se trata de imaginar, se trata de sentir, y solo así somos conscientes del poder del ritual cuando influye en nuestras vidas cotidianas. El poder de los saludos masónicos es equiparable al de los mudras orientales. En ambos casos se mueven energías de luz primordial que un iniciado puede utilizar. (Extracto del libro)

LA GRAN OBRA

El masón debe desarrollar a lo largo de su vida el proceso alquímico que le transforme desde el hombre profano que fue hasta convertirse en el hombre iniciado al que debe aspirar. Este proceso está muy bien detallado en la alquimia y es la base de la Gran Obra que todo ser humano debería realizar si quiere transcender mas allá de las limitaciones tridimensionales que esclavizan a la mayoría de los seres humanos. Cada uno de estos procesos tiene además unas atribuciones relacionadas con una letra del alfabeto hebreo, una función, una dirección en el espacio, un tipo de inteligencia y una tribu de Israel. Existe además una relación intima con los procesos que un yogui realiza utilizando ciertas energías sutiles. (Extracto del libro)

LOS SOLSTICIOS

El dios Jano de los romanos patrón de los constructores y dueño de las llaves que abren las puertas de la iniciación se desdobla en los dos San Juan, El Bautista, el que mengua, preside el solsticio de verano y la puerta de los hombres, o sea el acceso a la iniciación. El Evangelista, que es el receptor de la enseñanza esotérica del Cristo, el que crece, preside la puerta de los dioses y representa la salida por la vertical de la cueva iniciática. El solsticio de invierno marca el momento en el que el tiempo se detiene y el presente se manifiesta en un momento de eternidad. El pasado y el futuro no existen. Es un tiempo de silencio, interiorización y meditación como  la semilla que se pudre en el interior de la tierra esperando el momento de germinar y manifestarse. (EXTRACTO DEL LIBRO)

SOBRE DIOS

El más vivo deseo del hombre es saber. Desea conocer el mundo en que habita, el cuerpo en que vive, el alma que lo anima y el Dios de quien procede. Cuando más evolucionado está el ser humano más anhela el conocimiento y por el contrario cuanto menos desarrollo interno posee más le atrae lo material e intranscendente. El proceso evolutivo del ser humano no depende solo de esta vida sino de la transcendencia evolutiva desde la creación del hombre por Dios hasta su conclusión cíclica en la monada tras pasar por distintos estados no reconocibles por nuestra mente concreta salvo en el caso de cambio de plano de conciencia.(EXTRACTO DEL LIBRO)

EL SILENCIO

Le pregunté al Maestro sobre el silencio y me contestó:
Aprender a mantener silencio respecto de lo que somos, sabemos, y hacemos es condición necesaria para nuestro individual progreso filosófico y para el adelanto de aque­lla parte de la Obra que especialmente nos está encomendada. El iniciado se impone el deber de no hablar nunca de sí mismo, ni siquiera para defenderse cuando sea acusado, pues todo lo que uno pueda decir de sí, nace de la personalidad ilusoria. El Iniciado ha de brillar por su propia luz y no por lo que se dirija exteriormente sobre su personalidad. 

¿CÓMO PODEMOS VENCER A LA MUERTE?

Para vencer a la muerte debemos practicar la virtud a la que nos invita la masonería, adquirir la fuerza necesaria a través de las herramientas que ésta nos proporciona y practicar su enseñanza,  porque la esencia de la inmortalidad es la verdad y la virtud. La inmortalidad para un iniciado es el pensamiento elevándose en su idealidad y tomando posesión de su propia divinidad, es en definitiva encontrar a través de la interiorización la esencia de nuestro Ser. Y si conseguimos a través de la meditación ese contacto, seremos conscientes de nuestra inmortalidad, seremos conscientes de nuestro poder. (EXTRACTO DEL LIBRO)